lunes, 20 de mayo de 2024

El reloj de Michael Knight

Hace poco me crucé por la calle con una chica que iba hablándole a su reloj. Aunque no pude escuchar lo que decía, imaginé que le pedía a Kit que viniera a buscarla.
 
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Recuerdo cuando de jovencita veía a Michael Knight llamar a su coche parlante desde ese reloj que no parecía nada del otro mundo. Creo que ni siquiera me planteé que alguna vez pudiera ser posible hacer algo así.
¿Qué se puede hacer con un reloj, que no sea consultar la hora?
 

lunes, 13 de mayo de 2024

Salto

 
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Que algo me llame la atención es solo una primera toma de contacto en busca de más detalles que me ayuden a tomar una decisión.
No funciono así en todas las áreas de mi vida, pero sí con las lecturas.
En esta de la que os voy a hablar lo que captó mi interés fue que se desarrolla en un pequeño pueblo de Castellón y que el protagonista era repartidor de chucherías. Me pareció cercano lo primero y original lo segundo. Lo que me hizo decidirme fue que su sueño era el de sentirse escritor. 
«Sentirse» es la palabra que utiliza, no «ser»; eso me parece una diferencia muy significativa y un tema sobre el que se podría escribir mucho.

Miquel es un soñador que cree que no encuentra una historia que contar porque su vida no es lo suficiente interesante. Por eso, y aquí una muestra de lo novelero que es, no se le ocurre otra cosa que convertirse en escolta al servicio del Ministerio del Interior del Gobierno de España.
Cuando lo destinan a Navarra no imagina muchas cosas: que su nombre cambiará a Mikel; que un año después su mujer le dirá que prefiere ser una mujer divorciada a una mujer viuda; que aprenderá a matar.
Ahora que su vida es interesante y emocionante, no tiene tiempo para escribir ni control sobre ella. 
 
Las ilustraciones que acompañan a la historia son crudas, como la realidad que relatan. 

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 Esta novela no nos descubre nada nuevo, «solo» nos recuerda lo que todavía existe.


 

lunes, 6 de mayo de 2024

No. Me. Gusta. La. Gente

No me gusta la gente, de verdad, pero en los últimos tiempos no hago más que encontrar a personas que me hacen dudar de esto. No me gusta la gente, pero sí algunas personas. A otras las soporto. 
¿Odio a alguien? Por supuesto. Después de buscar en el diccionario el significado de la palabra, lo corroboro. Me niego a abandonar esta coraza que tanto me ha costado construir. ¿Dónde queda entonces todo el esfuerzo que he invertido en seguir adelante? Siento que he pasado de ser el Grinch a Papá Noel. Unas veces pienso que, de ser así, he perdido el tiempo. Otras, asumo que he evolucionado, como los Pokémon. Pero es que hay cosas que antes consideraba de iluminados y que ahora me creo.
La gente no cambia. Yo, he cambiado. Me siento tan segura como desconcertada ante estas dos afirmaciones.
 
Quien viva en una capital está acostumbrado a invertir una cantidad considerable de tiempo para desplazarse, pero yo no. El núcleo urbano de la ciudad donde vivo lo puedes cruzar en media hora andando, quizás un poco más, por eso significa tanto para mí que Chema y Dorotea (y Laura en su día) dedicaran la mañana del sábado a pasar un rato conmigo.
Hace casi cuatro años os hablé aquí de cómo imaginaba que sería quedar con algunas de las personas que he conocido gracias al blog. ¿Lo estaría manifestando sin saberlo?
 
Lo más importante de los casi tres días que pasé en Madrid a principios de abril es que estuve sola; ir de concierto, que hiciera buen tiempo, pasear, no perderme, visitar lugares preciosos e interesantes, volver a encontrarme con Chema y conocer a Dorotea... Todo suma, por supuesto, pero disfrutar de mi compañía, ir a mi ritmo y estar pendiente única y exclusivamente de mí, me ha sentado tan bien que ahora tengo la necesidad de repetir.

La única pega que le puedo poner al ratito que compartí con Chema y Dorotea es que me supo a poco. El resto: perfecto. Me lo pusieron todo tan fácil que todavía no encuentro palabras para agradecerlo. Creo que hacíamos un trío muy bien avenido y el ambiente fue agradable y distendido.
Nos recuerdo desde fuera y todavía me emociono. Me veo como una chiquilla nerviosa que todavía no se cree lo que está viviendo. Habladora como solo soy con alguien a quien conozco desde hace tiempo, y es que en realidad así era.
¿Tenéis un recuerdo vuestro en el que os guste lo que veis? A mí me gusta el que guardo de aquel día.



¿Por qué la foto de un bombón? Os preguntaréis (o no). Porque además de ser el mejor que he tomado en la vida, era tan dulce como todo lo que viví.


jueves, 8 de febrero de 2024

Tus miedos

 
Ilustración de @mrnOmbre. Instagram
 
Son tus miedos, 
no los míos.
 
Mi Otra Yo 

lunes, 5 de febrero de 2024

Un libro y tres casualidades

Cada tarde, cuando iba a la biblioteca, Tú, yo y un tal vez, de María Martínez, me miraba desde el expositor de novedades. Yo aceleraba el paso y me recordaba a mí misma que tenía otras lecturas empezadas pero era cuestión de tiempo que me rindiera a esa portada tan llamativa. 
Como justificación a mi debilidad me inventé la excusa de que lo mejor para matar la tentación era enfrentarse a ella. Seguro que si leía la sinopsis de ese libro descubriría que lo único bueno era su cubierta.
La sinopsis no era para tanto, la verdad, pero la contracubierta me impactó porque la ilustración de la persona que aparecía en ella era igual que Henry.
Como todavía tenía mis dudas seguí buscando alguna razón que decidiera si me lo llevaba o no.
Leyendo la información sobre la autora encontré que también había escrito Cuando no queden más estrellas que contar. Ese lo había leído, o eso creía, porque busqué el título en el documento de excel donde tengo registrado (casi) todo lo que leo y no lo encontré. Pero seguía estando segura de haberlo leído. Busqué entonces el nombre de la autora y tampoco aparecía. Aun así estaba segura de no equivocarme.

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2023 ha sido el primer año en el que también he llevado un control de mis lecturas en un cuaderno. Era el único lugar que me quedaba por consultar. Y ahí estaba el título, en el mes de febrero: Hasta que nos quedemos sin estrellas, de Inma Rubiales.
Me entró la risa tonta porque era el mismo título y a la vez no lo era. Esta era la primera casualidad.
 
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Finalmente me lo llevé a casa y descubrí la segunda casualidad, que fue que apareciera el nombre de un diseñador de videojuegos que justo me  había mencionado mi hijo esa misma semana.
¿Qué probabilidades había de que el nombre de Hideo Kojima apareciera en ese libro? Bueno, cambio la pregunta porque por el trabajo del protagonista tan raro no era. ¿Qué probabilidades había de que justo ese libro que llevaba días evitando mencionara a ese diseñador? Si hubiera sido al contrario, si primero hubiera leído el libro y después mi hijo me hablara de él, ¿habría reconocido el nombre? Nunca lo sabremos.
¿Y la tercera? Fue ver que Anaís, la chica a la que no conocía y con la que fui al concierto de One Ok Rock, había compartido la imagen de una de las páginas de ese mismo libro en sus historias de Instagram.
 
¡Me encantan las casualidades!
 
 

jueves, 1 de febrero de 2024

Vida de prueba

 
Ilustración de @hessah._.art. Instagram
 
Antes del dibujo definitivo hubo un boceto.
No hay libro que no tenga un borrador.
¿Será esta nuestra vida de prueba antes de la definitiva?

Mi Otra Yo


lunes, 29 de enero de 2024

Libros Que Importan 2023


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Este año no pudimos asistir a Libros que Importan.
Mi marido se puso enfermo y hasta casi el mismo día 31 no supimos si íbamos a pasar la Noche Vieja en Zaragoza.
Curiosamente este año no estaba tan animada y tardé bastante en elegir los libros que iba a intercambiar. Más todavía me costó escribir las dedicatorias. Envolverlos por suerte fue un momentito. 
Al final no sirvió de nada porque no fuimos al intercambio y los libros siguen en casa, pero ni mal me supo.
Había registrado los libros a través del formulario de inscripción y no tenía muy claro qué hacer pero pensé que no estaba de más escribir al correo de la organización y avisar, por si podía servir de algo.
Y resulta que sí sirvió porque hasta me respondieron para darme las gracias y explicarme que sacarían esos títulos de su registro. No me lo esperaba, la verdad.

Espero poder participar el año que viene y ya de paso tener más ganas que este.