sábado, 19 de enero de 2019

Tres de tres

En estas dos últimas semanas he conseguido ir a tres eventos que me interesaban.
Estas cosas suelen hacerlas en horario de tarde, que es cuando estoy con los niños, y como mi marido nunca tiene hora fija de llegada a casa, la mayoría de veces tengo que dejar pasar la oportunidad porque no puedo ir.
Y quiero ir, pero no puedo, aunque ahora me estoy planteando si ese "quiero" no debe ir acompañado de un "quiero y hago todo lo posible", en vez de un "quiero pero no puedo".
Así que he tirado un poco de egoísmo, de adaptar los quehaceres de todos para que yo pudiera asistir a todo lo que he asistido estas dos semanas. Y aunque habrá días en los que no sea posible, en los que lo de los demás será verdaderamente más importante que lo mío, en esta ocasión, con un poco de implicación por parte de todos, ha sido posible.
Me voy a proponer que sea la primera de otras muchas veces, de dejar de lado los remordimientos por complicarles un poco el día, por no hacerlo todo tan cómodo que no se dan cuenta siquiera de cuánto han podido hacer gracias a cómo organizo nuestras vidas.
Voy a empezar a hacer que mi vida, y mis cosas, también tengan cabida en sus horarios, que ellos vean que somos cuatro, que todos queremos cosas distintas, y que todos tenemos que adaptarnos.

viernes, 18 de enero de 2019

Segundas oportunidades

Me gusta pensar que hay segundas oportunidades. Son necesarias para corregir errores, y todo el mundo tiene derecho a equivocarse y poder volver a intentarlo.
Estoy pensando en esas parejas que no consiguen hacer lo que tenían pensado, que era pasar el resto de su vida juntos.
¿Existe la media naranja? ¿No existe? Quizás a veces no encontramos a nuestra mitad a la primera, tardamos un poco, o tardamos tanto que no llegamos a tiempo de coincidir.
¿Somos la mitad de alguien? Hay quien dice que no, que llevan tanto tiempo vendiéndonos eso de la otra mitad que creemos que si no compartimos la vida con alguien no estamos completos.
Conozco, ya sea en persona o de vista, a algunas personas que han rehecho su vida después de una ruptura. 
En ocasiones la ruptura ha sido dura, porque una de las dos partes ha sido engañada, en ocasiones simplemente (si puede ser simple) se ha terminado el amor (qué triste suena esto, nunca debería terminarse el amor).
Cuando, después de lo que crees que ha sido media vida y con una hija en común, descubres que tu pareja te engaña ¿cómo se asimila eso? ¿llega a asimilarse alguna vez? En esta situación creo que está más que justificado convertirse en una persona desconfiada, y dolida. Creo, me imagino, que debe de ser como sentir que todo lo que has vivido ha sido una mentira, y desde ese momento no puedes dejar de recopilar recuerdos y buscar en qué momento te mentía y en cual no.
Cuando se confunde el cariño con el amor que ya se ha terminado, cuando en vez de amantes somos dos buenos amigos que conocemos el cuerpo del otro y sabemos qué le gusta, cuando lo único que nos hacemos es compañía... ¿el amor se acaba en un momento en concreto o simplemente se va extinguiendo?

No me imagino mi vida sin él, mi amigo, amante, padre de mis hijos, marido, todo. Y aun así sé que nada ni nadie puede asegurarme que vaya a ser para siempre. Por eso, mientras dure, será el amor de mi vida, mi media naranja.

jueves, 17 de enero de 2019

Soy cobarde

Soy cobarde, y aunque no lo esconda, tampoco me gusta reconocerlo.
Huyo de los conflictos y enfrentamientos, y si no puedo evitarlos, lo paso francamente mal.
Cuando veo vídeos de esos de experimentos sociales en los que se pone a prueba a la gente tengo claro que yo no sería la primera en reaccionar, ni la más valiente, ni la más fuerte.
Me gustaría ser impetuosa y echada para delante, de contestación rápida e ingeniosa. Agresiva si hiciera falta. Me gustaría ser justamente lo que no soy.

miércoles, 16 de enero de 2019

Hoy estamos, pero mañana quien sabe

Hoy mi madre ha cumplido 60 años, y hoy entierran a un chico de 42.
Esos años de diferencia son toda una vida, una vida que este chico ya no va a vivir, y una vida que espero que mi madre sí que viva.
Deja mujer y dos hijos. Bueno, no deja, se quedan, porque él no ha decidido dejarlos, él no ha decidido irse.
Igual que estamos, dejamos de estar. 
Algunas personas son conscientes de que juegan constantemente a la ruleta rusa, de que tienen una suerte que no se merecen y hace tiempo que les tendría que haber tocado la bala.
Otras se esfuerzan, dedican su vida y energía a vivir lo máximo posible, lo mejor posible, y no siempre tienen recompensa sus esfuerzos.
No importa como vivas tu vida, solo que la vivas como tú quieras, o que al menos intentes hacerlo.

martes, 15 de enero de 2019

Prefiero que me miren a los ojos

Siempre había pensado que si alguien no te mira a los ojos cuando te habla es porque tiene algo que ocultar. Pero que si alguien quiere mentirte muy conscientemente y a la vez intentar que no se le note, te va a mantener más la mirada que cualquier otro.
Esta semana me ha ocurrido algo que ha hecho que me replanteara si lo que pensaba era cierto, así que he buscado información y he visto que estaba equivocada. Hay gente con fobia social, o que si se centra en lo que quiere decir no puede centrarse en mirar también al otro. Gente tímida e insegura que simplemente no puede mantenerle la mirada a su interlocutor, y que para nada tiene intención de mentir u ocultar algo.
No es la primera vez que hablo con alguien que no me mira mucho a los ojos, que evita el contacto visual, aunque de forma discreta. Pero sí es la primera vez que hablo con alguien que de los 10 minutos que duró la conversación yo creo que no me miró a los ojos ni 7.
Suena exagerado, pero es que lo fue, lo suficiente como para sentirme incómoda. Nunca había hablado con nadie que evitara mirarme de una forma tan evidente, que hablara hacia a ti casi como si no estuvieras, pero sin tener la sensación de que te ignora.
Y esa situación fue la que me hizo pensar en este tema. La chica no me miraba, pero su actitud no se ajustaba con lo que yo creía hasta ahora. A ella también se la notaba incómoda, apurada, y en ningún momento tuve la impresión de que pudiera evitar su comportamiento. 

lunes, 14 de enero de 2019

Luces de hogar

Me gusta cuando es de noche, da igual que sea porque ha anochecido o porque todavía no se ha hecho de día, y se ven encendidas las luces de las casas.
Me hacen pensar en hogar, calidez, calma, familia, casa, bienestar, felicidad, recogimiento... Me gusta.
Supongo que me gusta porque a mí me encanta estar en mi casa, y pienso que a los demás les pasa lo mismo con la suya.
Mi casa es el castillo que me protege, la cueva en la que me refugio.
Me gustaría que todo el mundo sintiera lo mismo hacia su casa porque creo que es importante sentirse bien donde uno vive, esas cuatro paredes que crean un mundo, el que cada uno, o cada familia, quiera crear. Y aun así sé que hay casas que no son hogares, que son infiernos en los que se tiene que intentar vivir porque no se tiene otro sitio a donde ir.

viernes, 11 de enero de 2019

Depende del profesor

A veces los niños no cambian tanto, lo justo y lo propio por la edad, pero según los ojos que lo miren, según quien te lo cuente, parece que no hablan de la misma persona.

Me ha gustado mucho la valoración personal que ha hecho esta evaluación el profesor de mi hijo mayor. No han sido grandes alabanzas, simplemente reconocimiento de sus capacidades y de las cosas buenas de su forma de ser: lo ha descrito como persona.
Y con la descripción que ha hecho, me demuestra que lo conoce y que valora de él su trabajo y su esfuerzo.

Es curioso cuanto cuenta cómo digas las cosas, el orden en que las digas y cómo las enfoques.
Si primero te dedicas a echarme la bronca y después me acaricias la espalda, pues como que prefiero que mantengas las distancias y te guardes la mano donde te diga. Pero si primero demuestras que me conoces, me observas y sabes que lo intento, si valoras lo bueno que hay en mí, y después me animas a mejorar y a pulir algunas cosillas para ir mejor todavía, ni siquiera hace falta la caricia, porque siento que estoy ante alguien que me valora y a quien importo.

Hay profesiones en las que debería de contar también el trato humano, la empatía, que te gusten las personas, y no solo la nota.