lunes, 15 de febrero de 2021

My Mister

Hacía tiempo que por aquí y por allá encontraba artículos y reseñas sobre el drama My Mister. Todos los comentarios eran buenos y por lo que explicaban sabía que lo acabaría viendo, pero lo posponía porque estaba segura de que también sería triste.

Imagen de internet

Y no me equivocaba, porque ha sido triste, pero también precioso. Junto con Vida incompleta, es de lo mejor que he visto.

Creo que Lee Sun Gyun, quien interpreta a Park Don Hoon, hace un papel excelente en este drama. Su atractivo y su voz hacen que sea perfecto para este personaje.

Park Don Hoon es el mediano de tres hermanos: callado, responsable y preocupado por no preocupar a los demás, intenta solucionar todos sus problemas solo, sin molestar a nadie.
Es una muy buena persona, y la muestra de ello es que cuando necesitan encontrar compañeros de trabajo que hablen mal de él para que no pueda ascender no consiguen encontrar a nadie que lo haga, ni siquiera que estén dispuestos a mentir para perjudicarle.

La relación entre Don Hoon y sus hermanos no tiene desperdicio y nos regalan momentos de lágrimas y risas a partes iguales.
Hay un momento que a mí me parece especialmente emotivo y es cuando el hermano pequeño habla del protagonista. Él cuenta cómo está acostumbrado a ver a su hermano mayor llorar porque desde pequeños siempre ha sido el más llorón. Pero el mediano no, él nunca lloraba, siempre lo pasaba todo solo, por eso ahora que está mal, que lo reconoce y llora,  es cuando tiene miedo y se asusta, porque si él lo dice es que la cosa está fea.

Lee Ji Ahn es la protagonista femenina, una chica sin suerte condenada a pagar las deudas de su madre que dedica todas sus energías a trabajar para poder pagarlas y cuidar de su abuela.

A veces uno necesita la compañía de alguien que entienda y respete la necesidad de estar solo del otro, y eso es lo que les pasa a Park Don Hoon y Lee Ji Ahn. Casi sin darse cuenta, terminan necesitando la compañía y el consuelo de unas conversaciones en las que se pueden sincerar entre ellos como no pueden hacerlo con familiares o amigos.
En una de esas conversaciones él le dice que a veces no hay que decir nada, aunque todos lo sepan, porque si los demás hacen como que no lo saben, no te sientes tan mal y puedes actuar como siempre, como si nunca hubiera pasado eso que te atormenta.

La verdad es que he descubierto en el cine y la televisión asiáticos otro nivel, otra forma de trabajar y apreciar los detalles muy diferente a lo que estaba acostumbrada. Las bandas sonoras por ejemplo, me parece que le dedican una atención y cuidado especial tal que es imposible no enamorarse de alguna canción.
Aquí os dejo un enlace a la banda sonora de My Mister.








jueves, 11 de febrero de 2021

Los piojos y la pandemia

La última vez que pudimos quedar las amigas a tomar algo salió el tema de los piojos.
En infantil los hijos de cuatro de nosotras iban a la misma clase y sufrimos unos cuantos cursos de pánico a que los niños llegaran a casa con esos bichos, que aunque no hacen daño dan muchísimo trabajo.
El caso es que entre todo lo que nos queríamos contar nos echamos unas risas con lo de los piojos porque dijimos que si algo «bueno» tenía la pandemia es que con lo de la distancia social ya no había peligro de contagio... o eso creíamos.
Esa misma semana nos llega un aviso del instituto para que revisáramos cabezas porque se había detectado la presencia de piojos en el centro. 
De verdad pensaba que la combinación de  distanciamiento social y adolescencia podía ser una especie de repelente para esos bichos, pero ya veo que no.
Me queda claro que unos porque no pueden y otros porque no quieren, en el instituto no mantienen toda la distancia que es aconsejable en estos momentos. Lo que ya no tengo tan claro es si los piojos han mutado para adaptarse a la nueva normalidad y ahora pueden saltar más lejos o agarrarse mejor 😂

lunes, 8 de febrero de 2021

Regalar libros

Me gusta leer, por lo que me gustan los libros. Me encanta recibirlos como regalo, pero también me emociona regalarlos.
Os quiero contar la historia de cada uno de los tres libros que le hemos regalado a mi hijo pequeño por su cumpleaños.

El primero de ellos es El diablo de los números y lo descubrí gracias a Chema.



En cuanto le hablé a mi hijo de él no tardó en mostrar interés y fuimos a la biblioteca  para echarle un vistazo. Tanto le gustó que lo tomó prestado dos veces y lo añadió a esa lista que tiene de cosas que le gustaría tener y que actualiza casi cada semana. Como hace un año que lo descubrió y ha seguido pidiéndolo hemos pensado que ya era hora de comprárselo.


El segundo es Tropecientas trompas.
Este libro lo descubrimos hace ahora dos años en la presentación que hizo el autor en mi ciudad.


Por curiosidad y porque le hicieron gracia un par de relatos que leyó el escritor también fuimos a la biblioteca para que pudiera ver si le interesaba.
No es un libro infantil, la verdad, pero tiene relatos que pueden entender los niños sin problema y otros que son un poco de libre interpretación. El caso es que también le gustó y me dijo que le gustaría comprárselo en algún momento, así que otro más a la lista.
He de decir que mi hijo es bastante metódico, por llamarlo de alguna manera. Como su cumpleaños es a finales de enero se le juntan los regalos de esos días con los de Navidad, así que hace ya años que confecciona una lista con los regalos que quiere por orden de preferencia.
Aunque incluyó el libro Tropecientas trompas para las navidades del 2019 al final se quedó fuera de la lista, pero por poco. Eso sí, este año lo seguía teniendo presente y ocupaba uno de los primeros puestos.
Como el escritor del libro es de la ciudad de al lado y lo conocía de vista contacté con él a través de Facebook y le pregunté si podría hacerme el favor de dedicar el libro al niño y me dijo que sí, que sin ningún problema. Me preguntó qué cosas le gustaban a mi hijo para poder personalizar la dedicatoria y quedamos un día para recoger el libro. Cual fue mi sorpresa cuando al verlo me doy cuenta de que no era el que yo le había pedido.
Sergi (el escritor) pensaba que por la edad de mi hijo el que quería era Esos dichosos dichos, un libro de ilustraciones a través de las cuales explica algunas expresiones populares. Así que ese fue el que me trajo dedicado.


Una vez aclarada la confusión quedamos en que me dedicara también el de Tropecientas trompas y de esta manera todos contentos: el vendía dos libros y mi hijo tendría un regalo extra.
Y bueno, para qué engañarnos, yo también estoy contenta 😉


miércoles, 16 de diciembre de 2020

Horizonte de luces

Desde que cambiaron la hora cuando salgo por las mañanas a correr todo lo que veo es oscuridad. Antes, justo antes de llegar a casa, me daba tiempo de ver un poco el amanecer, y es una visión que se agradece, incluso cuando amanece nublado.
Pero lo cierto es que no todo es oscuridad, aunque me costó un tiempo darme cuenta.
Miraba siempre al frente, al suelo, a las casas y los hoteles por los que pasaba, porque ¿para qué mirar el mar si está todo oscuro?
Pero no, no está todo oscuro.
Es una imagen simple, sencilla, y por eso sorprendente y bonita. En esa negrura espesa que hay entre la luz del faro verde de mi ciudad y la luz blanca del faro de la ciudad vecina, podría dibujar con un lápiz la línea del horizonte siguiendo las luces blancas de los barcos que están pescando. A diferentes distancias, unas más intensas que otras, las luces dejan seguir una línea recta que marca el límite entre lo que puedo ver y lo que tengo que imaginar.

domingo, 13 de diciembre de 2020

Normal

Creo que desde que nada es normal se utiliza la palabra normalidad más que nunca.
Adaptarse, acostumbrarse o resignarse no es lo mismo ¿o sí que lo es? Cualquiera de estas tres actitudes pueden verse igual desde fuera, pero si nos fijamos bien son muy diferentes entre si. Por supuesto, todo depende de la persona que adopta tal actitud.
Por otro lado uno también puede rebelarse, resistirse o negarse como se supone que tienen que ser las cosas. Esta opción también requiere un esfuerzo y como la anterior, depende de la persona que la ejecuta.

De todas formas, y aunque las cosas han empeorado (hay momentos en los que pienso que no todas lo han hecho), ¿qué era lo normal?  
Nos acostumbramos a una situación, unas circunstancias, y las damos por normales porque es lo vivimos cada día, pero algunas distan mucho de lo que debería de ser normal.

Mi Otra Yo

jueves, 10 de diciembre de 2020

La botella de vino

Hoy mi vecino, en pago a un favor que le hemos hecho, nos ha regalado una botella de vino que tenía en su despacho.
Por curiosidad, y porque sabemos que juega en una liga diferente a la nuestra, hemos buscado su precio en internet.
La botella cuesta 21 euros.
No sé si venderla o bebérmela.
Venderla estaría mal, sería desagradecido, y ese dinero no me saca de pobre. 
Por otro lado, y aunque mi paladar no sepa apreciarlo, no sé si volveré a tener la oportunidad de beber un vino tan bueno. Porque doy por sentado que con lo que cuesta, tiene que serlo.



domingo, 6 de diciembre de 2020

Train to Busan

Ya puedo comparar entre Train to BusanAlive: me quedo con la primera.

Imagen de Internet


¿Puede haber algo más angustiante que ser perseguido por unos zombis? Sí, que te persigan en un tren.
Creo que no hay mucho más que decir, la verdad, porque al final todo se resume en lo mismo: aparece un primer infectado de no se sabe dónde y en unos minutos la película está llena de zombis que corren que se las pelan.

Voy a dejar las películas de zombis aparcadas durante un tiempo, ya he tenido suficiente por ahora. Aun así aumento mi lista de pendientes con Kingdom, una serie surcoreana de la que he leído muy buenas críticas.

Como detalle os dejo un vídeo de otro drama en el que aparece Gong Yoo, protagonista de Train to Busan. Tiene su gracia.