Cuando Kinako se encuentra con un niño sucio, vestido con ropa de niña y del que nadie parece ocuparse, no es consciente de que ella es en esos momentos la única persona que puede ayudarle porque habla su mismo idioma, el de las ballenas de 52 hercios.
Para entender de qué hablo cuando me refiero a ese idioma os dejo a continuación un extracto del libro:
« —La voz de esta ballena no le llega a nadie.El chico abrió los ojos en silencio e inclinó la cabeza.
—A
la altura de su voz se le llama frecuencia. Esta frecuencia es
totalmente diferente. Hay varias clases de ballenas, pero normalmente
todas cantan en la frecuencia de entre diez y treinta y nueve hercios.
El caso es que el canto de esta ballena está en los cincuenta y dos
hercios. Es tan aguda que las otras ballenas son incapaces de oírlo. El
sonido que estamos escuchando ahora está arreglado: han subido la
frecuencia para ajustarla al oído de los seres humanos, así que en
realidad es más grave...
La
ballena de 52 hercios. Dicen que es la ballena más solitaria del mundo.
A pesar de que no hay duda de que su voz resuena en el vasto mar, no
hay ningún compañero que pueda recibirla. Ya se había descubierto la
presencia de ballenas cuyo canto no podía llegar a ninguna otra, pero su
verdadera figura no es conocida.
—Como
tiene una frecuencia distinta a las de sus otros compañeros, ni
siquiera puede encontrarse con ellos. Supongamos que el grupo está muy
cerca de ella y, aunque esté a una distancia en la que se pueden tocar,
se cruzan sin darse cuenta.
Lo cierto es que tiene muchos compañeros, pero a ninguno les llega. ¡Cuánta soledad!
—Ahora mismo estará cantando en algún mar para hacer llegar su voz, esperando otra voz que nunca le llegará».
A mí personalmente me ha parecido preciosa la comparación elegida por la autora para explicar cómo a veces no encontramos a nadie que nos entienda, ya sea porque nosotros no sabemos —o no podemos— explicarnos o porque no tenemos nadie cerca que pueda empatizar con lo que nos pasa.
Las ballenas de 52 hercios es la primera novela de la escritora japonesa Sonoko Machida, por la que ha obtenido el Premio de los Libreros de Japón en 2021. Pero es que el cuento con el que empezó su carrera literaria en 2016 también fue premiado. Habrá que tener en cuenta las futuras obras de esta autora.
Esta es la primera lectura compartida en la que participo en el Club de Literatura Asiática de Glady y ha sido toda una experiencia. Hacer una valoración de una parte del libro sin haberlo terminado de leer siento que es un poco como leer dos libros en uno, porque una vez terminada la lectura puedo comprobar que si conociera toda la historia mi opinión sobre esa primera parte seguramente hubiera sido distinta.
Aunque separadas entre ellas han habido unas cuantas escenas en las que me he sentido perdida al no entender la historia, sobre todo con algunos diálogos, como si no tuvieran sentido. La primera vez he pensado que se debía a un error en la traducción pero al repetirse creo que incluso puede ser producto del estilo de la autora. No lo sé, aun así es una lectura que recomiendo porque una vez terminada es casi imposible no sentir que todos alguna vez en nuestra vida hemos sido una ballena de 52 hercios.