Yo soy muy fácil de contagiar en cuanto a desgana se refiere, así que huyo de situaciones y personas que puedan contagiarme.
De normal ya tengo un pequeño enfrentamiento conmigo misma para no desanimarme, así que me esfuerzo por ver las cosas de colores más claros que oscuros. Me debato entre lo que se dice de que también nos debemos permitir sentir tristeza de vez en cuando (por lo de reconocer nuestras emociones) y esas frases motivadoras para darse confianza a una misma y ver la vida de color de rosa (¿y a las que no nos gusta el rosa?) que no dejo de leer en sobres de azúcar, libretas, tazas para el desayuno y mil artículos más.
Tan sencillo es arrastrarme al lado oscuro en lo que a ánimo se refiere como difícil es llevarme al mundo de los osos amorosos (¿alguien los recuerda?), y es que la alegría excesiva me repele. Las frases guais, las palabras inventadas que pretenden ser molonas y los emojis para expresar sentimientos sustituyendo las frases al pie de fotos que son pasteles de felicidad me fastidian bastante, la verdad.
Resumen: no soy la más divertida en las fiestas, pero si te tengo confianza acabas echándote unas risas conmigo. Y la desgana es solo en cuanto a ánimo se refiere, ya que las ganas de comer no las pierdo nunca.