miércoles, 30 de septiembre de 2020

Campeón del mundo


Imagen de Internet
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No soy una persona competitiva y no tengo ningún interés especial en ser mejor que nadie. Eso no quiere decir que no me esfuerce por aprender, mejorar y hacer lo mejor que pueda lo que sea que tengo que hacer.
Pero recuerdo claramente que el día que vi a Fernando Alonso proclamarse Campeón Mundial de Fórmula 1 pensé que esa sensación tiene que ser la hostia. ¡Qué digo la hostia! Tiene que ser mil veces mejor que el mejor orgasmo de tu vida.
Que cuando tengas que presentarte o hablar sobre ti puedas incluir que eres el mejor del mundo en algo...

Pero no hace falta ir tan lejos, ni tan alto. Seguro que sin proponértelo, sin ni siquiera darte cuenta, eres la mejor del mundo para alguien que tienes cerca. Y tú sin saberlo 😉

domingo, 27 de septiembre de 2020

Ahora que no se puede

Ahora que no se puede daría los abrazos y los besos que no he dado, por eso, porque no se puede.
Ahora que no se puede necesito más que nunca tocar a alguien, por eso, porque no se puede.

Yo agradezco la distancia social. De hecho pienso que debería de ser obligatoria siempre, que a los que habría que vigilar es a los que invaden el espacio vital de los demás sin preguntar primero, sin asegurarse de que su (con)tacto va a ser bien recibido.
A los únicos que necesito y quiero tocar, besar, acariciar o abrazar es a los que comparten mi espacio vital. A los que cuando nos han obligado a distanciarnos de los demás estaban a mi lado.

¿Tendrá algo que ver mi fobia social con mi gusto por la lectura y la escritura? ¿Será que ya sacio esa necesidad de interactuar con los demás cuando me sumerjo en las historias que leo? Escribir, estar en contacto con las palabras ¿sustituye el contacto con «extraños»?

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Alive


Había leído muy buenas críticas de esta película y aunque después no ha sido para tanto me ha gustado.  
Sólo dura 98 minutos, así que no se hace larga. Eso sí, los momentos de tensión perseguidos por zombis para mí son más que suficientes.
Tengo pendiente ver también Train to Busan, pero sólo con una película puedo confirmar lo que tanto había escuchado: los zombis asiáticos dan más miedo.

Hablando de zombis, para mí hay una película que marcó un antes y un después. Una película con la que de verdad pasé miedo y que logró que durante días mirara a todos lados cada vez que tenía que bajar al garaje que utilizábamos en aquel momento y que estaba lleno de rincones donde se podría esconder cualquier zombi.
28 Días después fue la primera película que vi en la que los zombis corrían más rápido que los que no estaban infectados.




Otra película de zombis que recuerdo y que es para lo que es, para pasar el rato y para poco más, es Zombies party.



Y para terminar con la temática zombi os recomiendo la lectura de la trilogía Condenados, de Glenn Cooper. Quizás no trata sobre zombis como tal, pero es en ellos en quien pensé cuando la leí.
Un accidente en un proyecto científico abre un portal a otra dimensión poblada de todos los que en vida fueron asesinos y que después de su muerte aparecieron allí en las mismas condiciones en las que murieron.


jueves, 17 de septiembre de 2020

Quiero perderme

Quiero perderme sola,
pero esconderme contigo.

Mi Otra Yo

lunes, 14 de septiembre de 2020

Mejor cuanto menos

El «cuanto menos sé de ti más me gustas» se ha convertido en un «cuanto más conozco de ti menos me gustas».

Mi Otra Yo

jueves, 27 de agosto de 2020

El volumen de la ausencia




«La ausencia es un vacío que llena y ocupa espacio».
En esta reflexión Ilona me dejó el comentario de que había un libro que hablaba de eso precisamente, de la ausencia. Dicho libro se titula El volumen de la ausencia y lo escribió Mercedes Salisachs.
Sentí curiosidad por cómo se trataría el tema y busqué el libro en la biblioteca, que para mi sorpresa lo tenía, aunque hacía tanto tiempo que no lo pedía nadie prestado que estaba en archivo, a la espera de pasar definitivamente al olvido.

Quizás fuera predispuesta por cómo había llegado a él, pero he de decir que desde el principio de la lectura se percibe esa ausencia, esa falta de algo que no está pero que ocupa espacios y pensamientos.

Desde el momento en el que le notifican que le quedan cuatro meses de vida y durante cuatro horas y media, Ida nos habla de su vida, sobre todo de los últimos 12 años.
Un matrimonio infeliz, una familia que no se comunica y que descubre poco a poco que en realidad no se conocen, secretos a voces que ella es la única que no oye, un amor pospuesto durante años... Para mí ha sido una historia tremendamente triste pero muy bien escrita. Recomiendo su lectura.


Quiero compartir los fragmentos que más me han gustado.
«El único ser que en aquellos momentos contaba era Rodolfo. Rodolfo y su tristeza. Rodolfo y su secreto. «Te quiero hijo mío. Pase lo que pase te seguiré queriendo». Súbitamente me echó los brazos al cuello y rompió a sollozar. Apreté su cabeza contra mi pecho, para que siguiera llorando, para que supiera que yo estaba allí dispuesta a sufrir con él».

«No deja de ser curioso el empeño humano de asentar ideologías a fuerza de modificar los letreros callejeros».
Este libro fue escrito en 1982 y después de tantos años seguimos igual. En fin...

«Las comprendo ahora, Juan: después de esos doce años vacíos de tu presencia, pero tremendamente llenos de tu ausencia. ¿Sabías tú que también las ausencias pueden tener volumen? La tuya lo tuvo. Fue un volumen lleno de ti, de tus palabras dichas al desgaire, y de las que ni siquiera me habías dicho pero que yo adivinaba; de coloquios interminables entre tu yo lejano y mi propia soledad, siempre presente. Un volumen cada vez más hinchado de ti; de evocaciones que mientras eran aún hechos cotidianos apenas tenían dimensiones sin grosor, pero que a medida que los años transcurrían, iban creciendo y creciendo: miradas, gestos, ademanes, actitudes... »

«Una vez más, mi madre se replegaba en aquellos segundos planos que lograban hacer de ella la persona insignificante más importante del mundo».

«También la ausencia de mi madre y Jacobo fueron adquiriendo volumen: el de los sonidos que no se escuchaban, el de las preguntas sin respuesta, el de los proyectos que jamás podrían realizarse».

«La ausencia es mucho más que un espacio vacío y un tiempo sin horas».



Cuando pido un libro prestado en la biblioteca me gusta mirar la ficha de préstamos porque me da la sensación de que nos cuenta cosas del libro que no están escritas en ningún otro sitio y me gusta imaginar qué otras personas lo han leído, por qué y el impacto que habrá tenido sobre ellas su lectura.




martes, 25 de agosto de 2020

Palabras que alivian


Cuando estoy muy agobiada decirlo en voz alta me ayuda a sentirme mejor.
Aunque la palabra «agobio» es la que más se ajusta a la situación que me angustia, siempre me parece exagerada cuando la escucho fuera de mi cabeza.
Me parece excesiva por lo que significa y me hace pensar si realmente es así como me siento.
Algunas veces no es para tanto y me alivia darme cuenta. Otras veces es para tanto y más, pero decirlo también me alivia.

Mi Otra Yo