Creo que desde que nada es normal se utiliza la palabra normalidad más que nunca.
Adaptarse, acostumbrarse o resignarse no es lo mismo ¿o sí que lo es? Cualquiera de estas tres actitudes pueden verse igual desde fuera, pero si nos fijamos bien son muy diferentes entre si. Por supuesto, todo depende de la persona que adopta tal actitud.
Por otro lado uno también puede rebelarse, resistirse o negarse a como se supone que tienen que ser las cosas. Esta opción también requiere un esfuerzo y como la anterior, depende de la persona que la ejecuta.
De todas formas, y aunque las cosas han empeorado (hay momentos en los que pienso que no todas lo han hecho), ¿qué era lo normal?
Nos acostumbramos a una situación, unas circunstancias, y las damos por normales porque es lo vivimos cada día, pero algunas distan mucho de lo que debería de ser normal.
Mi Otra Yo
