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jueves, 6 de septiembre de 2012

Cuatro años después del destete

Anoche Rodrigo me pidió teta.

Como todas las noches, nos fuimos a la cama su hermano, él y yo, los tres juntos.
Unas noches leemos un cuento, otras apagamos la luz y contamos una historia y otras noches es demasiado tarde para el cuento y la historia, pero aún así, tardamos bastante en dormirnos porque jugamos, nos abrazamos, intentamos que el pequeño no nos pise mientras baja de la cama y vuelve a subir...

Cuando Rodrigo se destetó, estuve tanto tiempo intentando que volviera a cogerse al pecho, que creo que lo único que conseguí fue agobiarle, ya que cada vez que lo cogía para intentar darle teta me apartaba con los brazos estirados. Ha sido después de mucho tiempo, y muy poco a poco, que ha vuelto a sentir interés por mis pechos, a tocármelos o jugar con ellos. Y también ha sido a raíz de nacer Gonzalo, de verme darle pecho y verme las tetas todo el día a todas horas, que ha vuelto a tener "una relación normal" con esa parte de mi cuerpo.

Muchas veces, mientras Gonzalo mama, se acerca a nosotros y se acurruca sobre mí apoyando su cara en el pecho que está libre, mientras acaricia la cara de su hermano y me dice que le gusta estar conmigo. Algunas veces le digo si quiere teta y me dice que no, que ya es grande y que sólo toman teta los bebés.
Pero anoche no tuve que ofrecérsela, fue él quién me dijo que quería teta. Se metió el pezón en la boca, intentó succionar y se enfadó porque dijo que no salía nada. Intenté explicarle cómo hacer para sacar la leche y dijo que no, que lo hacía como yo decía pero que no salía nada. Decir que el enfado le duró muy poquito. Pronto volvió a abrazarse a mí.
Fue un momento muy tierno, mágico y a la vez curioso. Tenía casi ocho meses cuando se destetó y en diciembre ya cumple los cinco años.
Lo que busca en mí no es leche, lo tengo claro. Quiere calor, cariño, mimos, mamá... y eso lo ha tenido, lo tiene y lo tendrá siempre.

domingo, 29 de agosto de 2010

Lactancia prolongada

He leído un post sobre lactancia prolongada, es del blog Maternidad Continuum, y me gustaría hablar del tema.
Muy a mi pesar Rodrigo se destetó con casi 8 meses. Unas veces pienso que por cosas que hice mal, otras por cosas que no hice bien. Pero no voy a hablar aquí del destete, lo haré otro día.
Quiero hablar de la lactancia materna prolongada que no hemos tenido, de cómo influyó en mi opinión sobre la lactancia prolongada de otras madres que conozco.

Tengo amigas que conocí en el taller de lactancia de mi ciudad. Con el tiempo hemos ido creando vínculos y proyectos en común, como una asociación y una revista.
Las edades de los hijos e hijas de estas amigas oscilan entre los dos meses y los casi tres años y medio. Sólo dos niñas de casi dos años se han destetado ya (una cuando su madre se quedó embarazada, suponemos por el cambio de sabor en la leche, y la otra porque lo decidió así), el resto siguen lactando, incluido el de los casi tres años y medio.
Cuando alguna me comentaba que lo de la lactancia ya se les estaba haciendo largo y pesado yo les decía que no sería para tanto, que aguantaran un poquito más, que era bonito y que esperaran a que l@s niñ@s decidieran dejarlo.
Pero claro, yo no soy objetiva. Yo se (creo saber) lo que hubiera hecho de estar en su situación, pero no lo estoy. No sé lo que es no dormir una noche del tirón durante tres años, ni que te pidan teta "en el momento menos oportuno", o que te usen de chupete o cualquier cosa que te haga pensar en el destete. Yo no he tenido que irme a trabajar cuando mi hijo todavía es pequeño y andar con el sacaleches arriba y abajo. Para los fumadores hay lugares específicos para sus "necesidades", ¿alguna empresa tiene un lugar apropiado para sacarte la leche tranquila y cómodamente?

Yo quería que mi hijo viniera corriendo, me levantara la camiseta y me dijera "mamá, teta", poder darle el pecho en cualquier lugar y cualquier postura, seguir disfrutando de esos intercambios de miradas en las que no cabía nadie más. Pero no ha sido así.
Durante nuestra lactancia he disfrutado de un entorno respetuoso, pero por conversaciones que he tenido con varias personas durante estos años he descubierto que de haber mamado Rodrigo durante más tiempo sí que hubiera tenido que enfrentarme a situaciones y comentarios desagradables. A opiniones de gente que cree que tiene la razón, pero que ni sabe ni entiende.
No sé qué pasará esta segunda vez. Si tendré que enfrentarme a alguien que haga algún comentario molesto. Tampoco sabría decir cual sería mi reacción... Mejor esperamos, a ver que pasa, o que no pasa.


Aunque no he tenido esa lactancia prolongada que me hubiera gustado, disfrutamos de otras muchas cosas y otros muchos momentos, de abrazos y de mimos en los que no hay teta de por medio, de besos y caricias infinitas en las que tampoco cabe nadie más.

Es cierto que me muero de ganas por volver a dar el pecho, volver a disfrutar de ese vínculo único que se crea entre la madre y el niño. Pero también estoy loca de contenta con Rodrigo, con todo lo que me da cada día y que me hace estar cada vez más segura de que estamos encontrando y construyendo el camino para nosotros, para nuestra familia que crece.