viernes, 3 de agosto de 2018

Y llegó la próxima

Y llegó la próxima, y fue una mierda. 
Justo una semana después, y por esas cosas que nunca pasan, pero el día que lo hacen quedan todas juntas para joderte el día, llegamos tarde. Ni tanatorio, ni misa, ni entierro: llegamos cuando estaban cerrando el cementerio, así que lo único que pudimos hacer fue dejarnos ver.

Y oye, si quieres ser bueno lo único que tienes que hacer es morirte. Y no digo que tú no lo hayas sido, ni mucho menos, pero la ocasión me ha recordado cómo hay quien se ha convertido en santo en cuanto se ha muerto, aunque en vida haya sido un hijo de puta.
Y como una cosa lleva a otra, al final la culpa es nuestra, de las mujeres. Porque si quieres insultar a alguien por lo malo que es, o por lo que hace, siempre recurrimos a llamar puta a su madre. ¿Y qué hay de malo en ser puta? Peor es ser asesino, ladrón, estafador, mala persona, violador... pero no, siempre puta, siempre mujer.

Me he ido del tema.
Todo pasa, la vida también.
Y yo que estaba tan preocupada por cómo iba a llevar los momentos de lágrimas y abrazos, los lamentos y lamentaciones, cómo iba a poder mostrar mis condolencias sin ser tan dramática como los demás... y no tuve oportunidad de encontrarme en la situación. ¿Para qué hacer planes entonces? ¿Para qué preocuparse por algo que no ha pasado, que no sabemos si pasará? Lo que tenga que ser, será.

El miedo también vende

El miedo es muy poderoso, te puede transformar: puedes actuar como un cobarde, o como un valiente, cuando tienes mucho miedo. Y tomar decisiones condicionada por él, sin darte cuenta.

Hace semanas que escucho por la radio una campaña de publicidad de una conocida marca de alarmas, y aunque al principio no me llamó la atención, al cabo de los días me di cuenta de que ponían esos anuncios muy a menudo, y que te dejaban mal cuerpo, y una ligera sensación de miedo.
Primero estaban en la "línea de la precaución o la previsión". El anuncio representaba una situación en la que alguien se quería poner alarma en casa porque su vecino ya se la había puesto, y claro, no querían ser los únicos sin alarma, porque seguro que entrarían a robar en su casa si todos la tenían y ellos no.
Hace poco, coincidiendo casualmente con plena época de vacaciones, ya han pasado al siguiente nivel, al de "seguro que te puede pasar". Ahora lo que se escenifica es el momento en el que ya han entrado a robar al vecino, por eso se ha ido antes de la reunión, porque le ha llamado la policía. O a quien le vamos a pedir que compruebe nuestra casa si los únicos que tienen llave son mis padres, y también están de vacaciones...
Pero bueno, pensándolo bien, se puede ir más allá. La próxima situación a representar puede ser la del arrepentido propietario que no puso alarma y le han entrado a robar. Y claro, ahora se la pone, porque no quiere que le vuelvan a robar.

El caso es que sí, que es fácil "meter el miedo en el cuerpo", poco a poco, y sin darnos cuenta.
Nosotros, por ejemplo, no siempre hemos dormido con la puerta cerrada con llave, y la llave puesta en la cerradura. Un día haces el descubrimiento, gracias a las noticias, de que no es tan fácil entrar por la noche en tu casa, mientras estás durmiendo, y en lo primero que piensas es en tus hijos.

Y si hay que utilizar el miedo para vender alarmas, pues se utiliza. Total, nadie te está obligando a comprarla, y de paso estás protegido.
Pero ¿a cuántas cosas no le tendremos miedo sin un motivo justificado?¿sin haber vivido una mala experiencia previamente?

viernes, 27 de julio de 2018

Hasta la próxima

¿De qué otra forma podría haberte dicho, sin decirlo, que la próxima vez que vuelva será para tu entierro?
Habrá próxima, tristemente, y será pronto, más tristemente todavía.
Hacía mucho que no nos veíamos, y la verdad es que no lo lamento. La vida nos ha separado físicamente, pero eso no borra los recuerdos, la mayoría buenos.
Si hay una escala para valorar quien está sufriendo más en estos momentos el primer lugar lo ocupas tú, sin duda. Y en este punto en el que vivir es un sufrimiento continuo ¿es posible sufrir por lo que dejas aquí teniendo en cuenta todo lo que debe de estar sufriendo tu cuerpo?
Seguimos con la escala, los que ocupan los puestos que siguen al primero... yo no estoy en el segundo, ni en el tercero, y no me avergüenzo de decir que seguramente tampoco esté en el cuarto. Esos puestos los ocupan, con todo el derecho, y quizás no en este orden, tus hijos, tu marido, tus hermanas o hermano.
No quiero que cuando piense en ti lo que venga a mi memoria sea tu imagen en el hospital, tu falta de pelo, esa tos que a ti te ahoga mientras los que te hacen compañía aguantan la respiración hasta que recuperas el aire.
Quiero que mis recuerdos me hagan sonreír de nostalgia, escuchar esa risa tuya tan chillona, que parecía formar parte de una orquesta sin dirigir cuando te juntabas con tus hermanas. Esas palabras solo tuyas, que no hacía falta entender para saber lo que decías. Tus andares, tu ropa, tu casa, lo que te rodeaba. Tus muchos hijos y tus no tantos nietos (no por la calidad, ni mucho menos, sino por la cantidad).

Y con tu final empieza el nuestro, el de los que venimos detrás.

sábado, 26 de mayo de 2018

En lo que nos podemos convertir...

"Un millón de gotas", de Víctor del Árbol, me impresionó la primera vez que lo leí. Y también la segunda.
Una historia que empieza en 1933, y cuyas consecuencias se siguen sufriendo en la actualidad.
¿En qué se puede convertir un hombre? ¿Hasta dónde nos puede hacer llegar la política?

Para recordar.

"Mentir es más fácil cuando quien escucha la mentira está predispuesto a creerla".

"Fue su primer instante de eternidad".

"... con aquella mujer efervescente y decidida vivía todo lo que puede vivirse cuando nada importa salvo darse al otro".

"Los odios y los rencores son más fuertes cuando antes has amado, y cuando estalló aquella discordia acabó con todos ellos".

"... puedes fantasear con las vidas que quieras, pero esta es la que tienes, la que has elegido y por la que debes pelear".

"Eso estaría bien, se dijo: que algunas cosas permanezcan inalterables pese al abandono".

"Eso era hacerse adulto, ocultarse de los demás".

"Era curiosa la memoria; se olvidan acontecimientos primordiales y se recuerdan detalles insignificantes".

"... no tiene sentido ajustar cuentas con quien ya no puede pagarlas...".

"Las cosas importantes no necesitan decirse para ser ciertas, y a veces el silencia es la única verdad posible".

"Las esperanzas más frágiles se convierten en increíbles cuando no hay otra cosas a la que aferrarse".

"Elías sentía siempre la carga del temor, su repugnancia hacia la violencia le hacía temblar de miedo y de rabia. Pero nunca cedió su sitio".

"Aquel gesto llevaba implícitas todas las excusas que no iba a pronunciar en voz alta".

"La vida siempre dejaba de ser lo que se esperaba si se esperaba demasiado de ella".

"La mala suerte era la vocación de algunas personas".

"Uno sabe cuándo camina hacia la destrucción, pero no tiene voluntad para impedirlo".

"-¿A qué precio?
Claude le miró como si fuese un loco o un niño que no comprendía lo que veía ante sus propias narices.
-Al que sea preciso Elías. Uno solo puede arrepentirse de sus actos si tiene una vida para llenar con remordimientos. Y para eso, hay que salir de aquí".

"No es que fuera tonta o idealista, veía lo que sucedía, pero decidía cambiarle el color".

"Pero llegó el cáncer, esa burla cabrona de la vida, que juega al trilero: ¿dónde está la bolita? Y la bolita es la felicidad, que nunca se está quieta, que siempre es mentira, que desaparece entre los dedos del genio embustero. Diez años, eso le regaló la vida. Y el resto de su existencia para echarla de menos".

"Hubiera abrazado a su hijo, lo hubiese estrechado contra las costillas ritas sin emitir un solo gemido de dolor. Pero la costumbre y la vergüenza (qué estupidez frente a quien se quiere) se lo impidieron".

"La violencia, en cualquiera de sus formas, sumía a Gonzalo en un estado de pánico que lo paralizaba".

"Destilaba esa bondad natural de las personas que prefieren ver el lado optimista de las cosas a modo de defensa".

"Esperé mucho tiempo a que me lo dijeras, casi tanto como lo que he tardado en reunir el valor de decirte lo que te digo ahora".

"Ya no cabía la amargura ni el reproche. Comprendía que la inmensidad de lo que le había ocurrido a él le había sucedido antes a otros miles, no aquí, en la Unión Soviética, sino en cualquier rincón del mundo donde hubiese seres humanos. Y después les pasaría a otros miles, a millones quizá. Morirían sin razón, o por razones absurdas, la gente se aferraría a las banderas, a los himnos, a las trincheras. Matarían, morderían, destrozarían cuanto se interpusiera entre ellos y la vida, Y eso no era ni bueno ni malo".

"Al verlo en el hospital se dio cuenta de que seguía siendo esa clase de persona que prefiere ser invisible".

"... ella le apretaba la mano y él tenía que esconder su congoja y la rabia contra ese Dios que, a medida que avanzaba la enfermedad, ocupaba más presencia inútil en sus vidas, un dios al que Cecilia se entregaba pero que no escuchaba sus ruegos. Cuando más lo odiaba era cuando ella se retorcía de dolor en la cama, e incapaz de levantarse ya en las últimas semanas de agonía, lo invocaba entre gritos y llantos, y Él permanecía en silencio".

"La memoria, se dijo, es un paisaje que cada cual elige para añorar o detestar".

"-La mirada de los hijos siempre es injusta, Gonzalo. Hasta que ellos mismos se convierten en padres".

"Pero apuesto a que sea lo que sea que te inquieta, darán con la solución... Se me ocurre que a veces basta con afrontar las cosas de cara".

"Ningún campo de prisioneros podía ser transitorio. Para los miles de refugiados que llegaban cada día desde la frontera aquel campo sería permanente el resto de sus vidas. Nunca lo olvidarían".

"Y la verdad se moriría cuando los últimos que la vivieron ya no existieran".

"No lograba recordar la primera vez. A veces pensaba que había nacido con ese estigma, y durante años creyó que formaba parte de la normalidad que su padre le hiciera daño, hasta que empezó a discernir en la mirada esquiva de su madre la culpa silenciosa y en los amaneceres del día después el remordimiento retorcido de su padres, que era cruel y distante con ambas. Una vez, la única que le dijo a su madre lo que pasaba en el cobertizo, Esperanza la golpeó con tal furia que le hizo saltar gotas de sangre de la nariz. La insultó, la llamó puta, la arrastró por los pelos. Laura pensó que iba a matarla. Hasta que se calmó y se quedó muy quieta, mirando el manojo de pelos qeu le había arrancado. Irguió los hombros y apretó las mandíbulas".

"¿Cómo dejaba un hombre de serlo para convertirse en una aberración? ¿En qué punto perdió la brújula de sí mismo y se perdió irremisiblemente? Fue en Názino, en aquel tren que le llevaba de Moscú a Tomsk, o en España durante la guerra civil, o en Francia, o tal vez en las batallas contra los alemanes. O tal vez el monstruo había estado latiendo siempre en su interior y había esperado pacientemente su momento para devorar el caparazón que lo ocultaba a los demás. Porque solo una aberración, un monstruo puede herir con tanta saña aquello que más ama".

"Siempre le debemos algo a alguien, Javier. Nuestras vidas están encadenadas unas a otras. Tomamos una decisión pensando en nosotros mismos, pero afecta a muchas otras personas, y pocas veces lo tenemos en cuenta".

Sin palabras que pueda escribir.


domingo, 22 de abril de 2018

De lo que somos capaces

El último libro del Club de lectura también ha sido una lectura repetida. Pero de las que agrada leer dos veces.
"La bibliotecaria de Auschwitz" nos cuenta la historia de Dita, una niña que dentro del horror que vive en Auschwitz, encuentra un escape a tanta crueldad dentro de la lectura. Está basada en hechos reales.
Es una historia muy, muy triste. De esas que una vez terminadas pasa a un segundo plano cómo está escrito el libro, porque lo único que has retenido es la barbaridad que se hizo, lo que sufrió tantísima gente, lo crueles que llegamos a ser, y cómo, aun así, hubo gente que sobrevivió, siguiendo adelante con su vida.
Y te hace pensar , y sentir que eres una privilegiada por encontrarte en la situación en la que te encuentras, porque aunque tú quieras estar mejor, sabes que no tienes derecho a desear algo así después de lo que vivieron estas personas.
Y bueno, si te paras a pensar tienes que reconocer que todavía hay mucha mierda en este mundo. Que no tan lejos de nosotros también hay gente que preferiría morir a vivir lo que está viviendo, y aún así luchan cada día...

Como en muchos otros libros, he copiado frases que me han gustado, y aunque seguramente no vuelva a consultar, me gustaría conservar cerca.

"No era una biblioteca extensa. En realidad, estaba formada por ocho libros, y alguno de ellos en mal estado. Pero eran libros. En ese lugar tan oscuro donde la humanidad había llegado a alcanzar a su propia sombra, la presencia de libros era un vestigio de tiempos menos lúgubres, más benignos, cuando las palabras sonaban más fuerte que las ametralladoras. Una época extinguida. Dita fue tomando en sus manos los volúmenes de uno en uno con el mismo cuidado con el que se sostiene a un recién nacido".

"Tenía ese vínculo que une a algunas personas con los libros. ... Pero se dio cuenta de que Dita tenía esa empatía que hace que ciertas personas conviertan un puñado de hojas en un mundo entero para ellas solas".

"El primer beso, por pequeño que sea, nunca se borra, tal vez porque traza la primera línea del amor en una página que está en blanco".

"Ocultar las cosas significa arrastrar día y noche una pesada bola de hierro atada al tobillo...".

"Acaban de llegar de un viaje de tres días metidos en un vagón. Están aturdidos, asustados. Un SS son una metralleta les dice que los van a desinfectar, que van a ir a unas duchas, y ellos le creen. ¿Qué otra opción tienen? Les hacen colgar la ropa en unos percheros e incluso les dicen que se fijen en el número para luego recuperarla, y así hacen que piensen que van a volver. Hasta les hacen atar los zapatos juntos para que no se pierdan. De ese modo es más fácil luego recoger el calzado ordenadamente y llevarlo al bloque Canadá, donde eligen las mejores prendas para enviarlas a Alemania". 

"Que Dios me perdone. No, no los aviso. ¿Para qué? ¿Qué haría una madre con dos niños? ¿Revolverse contra los guardias armados? La golpearían delante de sus hijos, la patearían en el suelo. De hecho, ya lo hacen. Si alguien pregunta algo, le rompen los dientes de un culatazo para que no hable más y ya nadie vuelve a decir nada, todos miran para otro lado. Los SS no permiten que nada entorpezca el proceso. Una vez, una anciana muy bien vestida y muy erguida llegó de la mano de su nieto de seis o siete años. Esa mujer lo sabía, no sé cómo, pero sabía que los iban a matar. Se tiró a los pies de un SS, se puso de rodillas: le imploró que la mataran a ella, pero que dejaran vivir a su nieto. ¿Sabéis que hizo el centinela? Se bajó la bragueta, se sacó el miembro y se puso a orinar encima de ella sin más. La mujer volvió a su sitio, humillada. Hoy había una mujer muiy elegante, seguro que era de buena familia. Le daba mucho apuro desnudarse. Yo me he puesto delante de ella, de espaldas, para hacerle un poco de pantalla. Después tenía tanto pudor de estar desnuda delante de nosotros que ponía a su hija delante para que la tapase, pero me ha dado las gracias con una sonrisa tan dulce... Han entrado con los demás..., que Dios me perdone. Los aprietan ¿sabes? Meten a más de los que caben. Si hay hombres sanos, los dejan los últimos y luego los obligan a entrar a golpes de vara para que presionen y se hagan sitio empujando a los de dentro. Luego se cierra la cámara, que tiene unas peras de ducha para que no recelen y sigan creyendo que van a lavarse".

"Los libros guardan dentro de sus páginas la sabiduría de quien los escribió. Los libros nunca pierden la memoria".

"Pero ¿cómo se mide el valor de los que renuncian?"

"Fredy es de esas personas que siempre tienen prisa pero siempre tienen tiempo".

"No quiere arriesgarse a descubrir en sus ojos algo que pueda desmoronar esta atalaya de palillos a la que llamamos confianza".

"Burlarse de los demás es una manera de ponerse una tirita en los propios miedos".

"Sigue sintiendo un fuerte dolor en esas capas profundas de los sentimientos más íntimos donde ni nosotros mismos queremos revolver demasiado".

"Debería sentirse orgulloso de sí mismo, incluso feliz, por el triunfo de la fuerza de voluntad sobre los instintos".

"- Ha muerto.
¿Cómo se puede resolver una vida en sólo dos palabras tan cortas? ¿Cómo puede caber tanta desolación en tan pocas letras?".

"Y ella no es capaz ni de llorarle siquiera, tiene los ojos secos. Y eso aún la enfurece más".

"Los que se van ya no sufren".

"Y entonces se siente insignificante y repentinamente débil. El hormigón de la rabia, que nos hace fuertes en esos momentos, acaba deshaciéndosele, y al fin brotan las lágrimas que apagan el incendio que lo estaba quemando todo".

"Sólo quiero hacer algo bueno en medio de todo lo malo que hacemos aquí todos los días".

"¿Cómo puede pesar físicamente lo que ya no está? ¿Cómo puede pesar el vacío?".

"Pero el odio se parece mucho al amor: tampoco puede elegirse".

"Leer es una alegría".

"Vuelve a quedarse en silencio y sus ojos miran hacia ninguna parte, que es lo que hacemos cuando queremos mirar hacia nuestros propios adentros".

"Y no soporta no entender algo".

"No hay duda de que el amor comparte algunos ingredientes con la locura".

"La vida, cualquier vida, dura muy poco. Pero si has conseguido ser feliz, al menos un instante, habrá valido la pena vivirla".

"Permanecen cogidas un rato largo en el que el silencio las une más que cualquier palabra que puedan decir".

"No deja de se chocante que una mujer que conoce varios idiomas se decante tan a menudo por el del silencio".

"Por eso respeto a los que tienen valor para hacer lo que yo no haría".

"Casi nunca hay nada mejor que el silencio".

"Ninguna explicación la ha satisfecho, seguramente porque no es la que quería escuchar".

"Porque hay que ser valiente para sentir miedo y seguir adelante. Si no tienes miedo, ¿qué mérito tiene hacer esto o lo otro?".

"- Pues tendremos que rezar.
- Prueba.
- ¿Tú no vas a rezar?
- ¿Rezar? ¿A quién?
- ¿A quién va a ser? A Dios. Tú también deberías hacerlo.
-Cientos de miles de judíos llevan rezándole desde 1939 y no los ha escuchado.
-Quizá no hemos rezado lo suficiente, o lo bastante fuerte para que nos escuche.
- Venga, Margit. ¿Dios es capaz de saber si en el sabbat has cosido el botón de una camisa para castigarte y no se ha enterado de que se está matando a miles de inocentes y a otros miles se los tiene prisioneros y se los trata peor que a perros? ¿De veras crees que no se ha enterado?
- No sé Dita. Es pecado preguntarse por qué Dios hace las cosas que hace. 
- Bueno, pues soy una pecadora.
- ¡No hables así! ¡Dios te castigará!
- ¿Más?
- Irás al infierno.
- No seas ingenua, Margit. Ya estamos en el infierno".

¿Qué se puede comentar de algo así? 
Debería agradecer estar viva y poder quejarme de lo que me quejo cada día.

martes, 10 de abril de 2018

No puedo dormir

- No puedo dormir.
- ¿Quieres que me vaya a tu cama?
- Sí.

A veces mi hijo pequeño viene a mi habitación por la noche porque se ha despertado y ya no se puede dormir.
No supone ningún problema y la solución es fácil: me voy con él a su cama. Nos acurrucamos y nos dormimos juntos.

Sea por lo que sea por lo que se despierta, él está tranquilo porque sabe que la solución y el remedio lo tiene dos habitaciones más allá. Y me gusta que no conozca la sensación de miedo en medio de la noche, de resignación porque nadie acudirá si lo llamas. Me alivia saber que en cuanto abre los ojos por la noche y sabe que no va a poder conciliar el sueño lo único que tiene que hacer es venir a mi cama y despertarme, que sepa de antemano cual será mi respuesta.
No quiero que conozca la sensación de abandono y desamparo que provoca no poder acudir a quien se supone que está para protegerte.
Cuando me echo con él en su cama me deja un huequito pequeño porque lo que quiere es estar en contacto conmigo. Tampoco me puede dejar mucho más espacio porque la cama es pequeña, cosa que nos gusta porque así podemos estar más pegados todavía. 

De todas formas, cada vez me llama menos en medio de la noche. Bien porque se hace mayor y se despierta menos, o porque ya le ocupo mucho espacio en su cama. De lo que no tengo duda es de que tiene la tranquilidad y seguridad de que si me necesita, iré.

jueves, 5 de abril de 2018

Madrugar como terapia

La terapia no es madrugar en sí, sino lo que hago cuando madrugo, antes de que se levante el resto, antes de tener que estar disponible para los demás.
Además, siempre se me ha dado mejor madrugar que trasnochar.
Tengo amigas las cuales su terapia es lo que hacen por la noche, cuando los niños están en la cama. 
Cada una tenemos que buscar lo que mejor nos venga, lo que más se adapte a cada una.

Siempre he necesitado mi tiempo y mi espacio, pero desde que tengo hijos además de necesitarlo ha llegado a ser necesario. Y el momento que mejor me viene, el que más me apetece y en el que más productiva soy, es el de a primera hora del día.
Antes me levantaba a las 6 de la mañana y hacía cosas en el ordenador, ejercicio en casa o me iba a andar. Desde hace año y medio voy a la piscina municipal, donde además de nadar también puedo hacer ejercicio en una sala de máquinas. Y me gusta.
Me gusta ver gente diferente a la de mi día a día. Personas con las que ya no coincido en ningún otro sitio. Personas que están en alguna otra actividad de mi rutina y a las que nunca había "visto". Me gusta el grupo de amigas que he hecho allí, y el grupo de Whatssap que tenían y en el que me preguntaron si quería estar. 
Pero sobre todo me gusta la sensación de cuidado y bienestar que me dedico a mí misma. A parte de lo beneficioso que sea el ejercicio físico, lo importante que es despejar la mente.
Noto la diferencia los días que voy a la piscina y los que no. Cuando voy llego a casa ya con las pilas puestas, levanto a los niños y todo es a ritmo ligero, con ganas y energía. Los días que no voy igual madrugo y hago mis cosas en casa, pero todo parece que va a un ritmo más lento. Que las cosas me cuestan un poquito más.