Ahora que sé que no puedo, no quiero.
Hubo un tiempo donde creía que debía ayudar, que era mi obligación. Pero no puedo porque no soy la persona indicada, porque me afecta.
Te veo sufrir y me duele, pero yo no soy tu solución.
Quizás te tomo demasiado en serio y tú lo único que necesitas es que te escuche, no que busque una solución por ti. Pero es que no sé. No puedo escucharte sin que me duela, sin pensar en esas miles de cosas que podrías hacer por mejorar tu situación y no haces, y yo entiendo que quizás no puedas hacerlas, pero es que a veces me da la sensación de que no quieres, de que necesitas estar así de mal.
¿Ves? No soy la persona adecuada para escucharte, con la que buscar tu desahogo, porque todo lo que me viene a la mente para decirte no sería adecuado, no serían ánimos ni comprensión. Sé que lo que necesitas escuchar no es que te enfrentes a la realidad de cuánto tienes tú de responsabilidad en esta situación, así que mejor no digo nada. Te conozco demasiado como para mentirte y engañarme, y es lo que haría si dijera lo que necesitas escuchar.
Después de tantos años he llegado a la conclusión de que tú nunca vas a estar bien y he descubierto que yo sí quiero estarlo. He aceptado que no tengo que sentirme culpable porque las cosas no me afecten como a ti. Prefiero invertir mi energía en buscar razones por las que ser feliz en vez de centrarme en las que me hacen sentir triste.
Mi Otra Yo






