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viernes, 18 de febrero de 2011

Y llegó Gonzalo

El Jueves 27 de Enero, dos días antes de la fecha prevista, nació Gonzalo.
Fui a monitores, y cuando vieron que tenía las aguas sucias, me dijeron que me quedaba: me provocaban el parto. Todo fue bien, rápido, y en dos días estábamos en casa.
Ahora somos cuatro. Y aunque ya hace unas semanas que estamos en casa, todavía es el descontrol el rey de algunas situaciones.
Y he comprobado que cuantas más cosas tienes que hacer, más fácil es que el mundo se ponga de acuerdo en llamarte al móvil, al fijo, que llegue el cartero con un paquete, que la vecina suba a conocer al bebé.... Pero bueno, yo estoy contenta y feliz con mis dos chicos, con Rodrigo, con Gonzalo.

jueves, 27 de enero de 2011

Miedo al dolor

No han faltado mujeres que me dijeran que el segundo parto se lleva mejor porque ya sabes a dónde vas; ya sabes lo que te espera; es más rápido porque como el primero hizo el camino el siguiente lo tiene más fácil para salir… y cosas por el estilo.
Y arriba he puesto mujeres, no madres, porque esto me lo han dicho muchas, tanto si han sido madres como sino, tanto si han tenido un hijo como varios. Así que supongo que esta es una de las muchas cosas que como las has oído siempre las tomas como ciertas, sin ni siquiera pararte a pensar antes de hacer cierta afirmación.
Yo todavía no se si mi segundo parto será más fácil y rápido (sea por los motivos que sea), pero os puedo asegurar que estos días previos estoy más nerviosa que en el primero, y que sigo teniendo los mismos miedos y preocupaciones que la primera vez, y eso que se supone que sé a dónde voy y lo que me espera.
Mi primer parto no fue traumático, ni de esos que cuentan que te mueres de dolor (la epidural tuvo mucho que ver). Pero aún así, cuando pienso en el momento, cuando pienso en el dolor, tengo miedo.
He leído artículos y visto vídeos en los que parir con placer, literalmente, es posible, incluso tener un orgasmo durante el parto. Claro que para que esto ocurriera el parto se ha dado en una situación muy concreta: un parto respetado, en casa, sin prisas, respetando los ritmos de la mujer y el bebé, dejando hacer a la madre pero sin dejar de atenderla en todo momento, permitiéndole seguir sus instintos y necesidades.
Es el concepto que tenemos del dolor lo que nos hace sufrir, tenerle miedo, no reaccionar bien en los momentos de sufrimiento.
Pero ahora, aquí sentada, nerviosa y ansiosa por ver la cara de Gonzalo, tenerlo en brazos y ofrecerle mi pecho, intentando darle otro sentido al dolor, no consigo alejar el miedo.
Y se, como cualquier madre, que en un parto el dolor merece la pena, que la recompensa supera con creces esas horas de contracciones, de dolores, de sufrimiento, pero…
Creo que hace falta mucho más que unos cuantos pensamientos para sentir de otra manera el dolor, para no tenerle miedo.Que hay que entrar muy adentro de una misma y borrar todo lo que tenemos grabado hasta ahora en nuestra mente, nuestro cuerpo y nuestros recuerdos para sentirlo de otra manera.