martes, 30 de julio de 2019

Recomendaciones interesantes

He llegado a esta novela a través de una recomendación.


La portada me inspira lo mismo que la historia que cuenta: inquietud, desasosiego.
He leído a otros escritores nórdicos y todos tienen en común ese punto oscuro y triste. O al menos es lo que yo percibo.
No es un mal libro, ni mucho menos, pero como bien dice una amiga, es «una novela complicada». Y en mi caso no era el mejor momento para leerla.

domingo, 28 de julio de 2019

Comer no siempre es un placer

No tiene que ser fácil que en época de guerra, en la que hay restricciones y se pasa hambre, tú puedas comer de lo mejor tres veces al día y aun así no lo disfrutes.

En esta ocasión lo que me llamó la atención no fue la portada, sino el título: La catadora, de Rosella Postorino.


Esta historia está inspirada en la vida de Margot Wölk, que fue una de las 15 poco afortunadas mujeres que fueron elegidas para probar la comida de Hadolf Hitler, y así evitar que pudiera ser envenenado.
Es un libro que vale la pena leer, lo recomiendo, como también recomiendo buscar información sobre la mujer en la que está inspirada la historia, pero una vez terminada la lectura. La vida de Rosa Sauer, la protagonista del libro, podría ser tan cierta como real es la vida de la mujer en la que se ha inspirado la escritora.

Hay miles, millones de situaciones que nunca se nos ocurre plantearnos. El mundo es mucho más grande de lo que nos podemos llegar a imaginar, incluso exagerando y reconociendo que somos insignificantes, que somos un puntito tan pequeño que no se nos puede ver.
El libro me ha gustado, y aunque tiene momentos dignos de mencionar, es el final lo que más me ha impresionado.
Han pasado más de 50 años pero Rosa no puede evitar mantener ciertas rutinas impuestas: está en una cafetería y se dispone a comer, pero no empieza antes de encontrar a alguien que vaya a comer lo mismo que ella, entonces acompasa su ritmo al de la otra persona. Esa náusea familiar e inevitable que alivia apoyando las manos en su barriga, y ese tiempo de espera, de reposo después de comer, una hora.

viernes, 26 de julio de 2019

Pantalones muy cortos

He buscado en internet imágenes de «pantalones muy cortos hombre» y «pantalones muy cortos mujer» y creo que entre los más cortos de hombre y los más largos de mujer que han aparecido hay una diferencia considerable de cantidad de tela. De hecho a ellos en toda la primera página de imágenes que han aparecido a ninguno se le ve el culo. En la primera página de imágenes de ellas las primeras fotografías muestran pantalones muy muy cortos, más que los de ellos.
Yo no me pondría ese tipo de pantalones porque no tengo cuerpo para ello, considero que no estoy lo suficiente delgada para que se me vea bonita, además de que como siempre he maltratado más que cuidado mis piernas las tengo llenas de marcas.
Pero me parece muy bien, estupendo y perfecto que quien quiera llevarlos los lleve, sea más o menos delgada,  esté más o menos morena, tenga las piernas más o menos marcadas. Cada uno es libre de llevar lo que quiera, y nadie tiene nada que decir al respecto. Puedes pensar lo que quieras, por supuesto, yo por ejemplo soy de las que piensa que rayas y cuadros no pueden/deben combinarse. Pero lo  pienso, y para mí el pensamiento.
Lo que no me gusta nada son ciertas miradas que arrastran esos pantalones cortos; y el problema no lo tienen ni los pantalones ni quien los lleva, sino quien deja un rastro de babas con esa mirada.

miércoles, 24 de julio de 2019

Dichosas canciones

No sé qué tienen esas canciones, que cuanto más tontas y menos música son más se meten en tu mente.
Escuchas la letra atentamente: no tiene sentido, a veces es ofensiva, ni siquiera rima. Pero no puedes evitar reconocerla y empezar a cantarla en cuanto la escuchas en la radio.
Son perjudiciales para la salud mental, pero tienen algo adictivo, como el tabaco.
Reniegas de ese tipo de música pero no cambias el dial cuando la ponen en la radio.
No entiendes por qué tienen tanto éxito, por qué gustan tanto a la juventud de hoy en día. ¿Tan lejos estás de la juventud actual como para no poder ponerte en su lugar? Lo intentas, pero no te gustan, y aun así no puedes evitar dejarte arrastrar por el ritmo.
Dichosas cancioncillas.

lunes, 22 de julio de 2019

Historias de amor

Me es imposible no asociar la frase «Historias de amor» a una canción de OBK.


Creo que esta es la primera versión, del año 1991. ¡Pues no ha pasado tiempo ni nada! ¡Qué recuerdos!
Gracias a You Tube voy a escribir esta entrada con las canciones de OBK de fondo.
Jo, al final siempre me voy por las ramas.

Estos días he visto la película «El diario de Noha». No he leído la novela, y la película no es lo que se dice muy actual, pero entre unas cosas y otras hasta ahora no he encontrado el momento o la razón para verla.
¿Y la razón para verla ahora? Pues que me encuentro en una etapa sensiblera y romanticona, para qué engañarnos, y me apetecen este tipo de cosas.
No conocía el argumento de la película, aunque sí sabía que trata sobre una historia de amor, y siempre había oído hablar  del famoso beso, que incluso fue premiado. El final me ha sorprendido, la verdad.
¿Qué me ha parecido la película? Pues bueno, estoy segura de que la novela es mejor, aunque no tengo intención de leerla: la película no ha sido para tanto y si leyera ahora la novela me sería imposible no estar condicionada por lo que he visto, y no podría imaginar otros protagonistas que los que protagonizaron la peli.

Pero sí ¿qué sería del mundo sin el amor? ¿sin esas historias que consiguen ponerte la piel de gallina, y en ocasiones los ojos en blanco?
Debe de ser por el momento en el que me encuentro pero últimamente me pierdo en recuerdos del principio de la relación entre mi marido y yo, y eso le da un toque melancólico y especial a nuestro día a día.
¿Se puede ver de pronto con otros ojos a alguien con quien llevas conviviendo tanto tiempo? Últimamente me sorprendo con una sonrisa en los labios, reviviendo momentos vividos en algún punto desde hace 24 años.
Son varios los amigos que han reconocido que durante un tiempo, cuando se hacían cábalas de qué pareja duraría más o menos, por la nuestra es por la que menos apostaban. Tiene gracia que actualmente la nuestra sea la única que sigue unida. Aunque para ser sincera, entiendo que pensaran que no llegaríamos muy lejos juntos.
Ahora mismo tenemos una relación sólida en la que los dos hemos trabajado y los dos hemos puesto de nuestra parte. Pero también soy realista y sé que las cosas pueden cambiar, que igual que hemos llegado hasta aquí podemos separar nuestros caminos en cualquier momento. Que nada es para siempre y bla bla bla.
Ahora estamos muy bien, es lo que cuenta.

sábado, 20 de julio de 2019

Biquini nuevo

No recuerdo cuándo fue la última vez que me compré un biquini: bueno sí, hoy. Pero antes de éste hacía años que no me compraba uno. Y si hoy me he comprado otro ha sido por necesidad. Como voy tan poco a la playa o la piscina me duran mucho tiempo, y como además no me gusta comprarme ropa pues lo alargo más todavía.
Pero de hoy ya no podía pasar. El miércoles fui con los niños a la piscina y ya al ponérmelo dio las primeras muestras de que no iba a durar mucho más. Y cada vez que me metía en el agua cabía la posibilidad de que saliera sin él porque podía perderlo con cualquier impulso un poco brusco.
Así que no me ha quedado más remedio que comprarme uno porque mañana hemos quedado con unos amigos en la piscina.
La mejor decisión que he podido tomar es ir yo sola, a las 16:30h de la tarde, a Decathlon. Lo digo en serio. Había poca gente, todo estaba ordenado y era fácil buscar las tallas, y como no tenía que estar pendiente ni de marido ni de hijos, solo de mí (sí, en serio otra vez), he podido dedicar tiempo a mirar, mirar, elegir, volver a mirar, cambiar, ir al probador, probar, salir, elegir otros, volver al probador, probar, decidirme pero cambiar la talla, salir a cambiar la talla, volver a probármelo y ya está.
Ha sido duro, pero todo lo que se hace con calma y concentración al final tiene su frutos. 
No soy muy exigente con los biquinis: los busco económicos y que me queden bien. Bueno, bien visto, son pocas exigencias pero difíciles de cumplir, sobre todo teniendo en cuenta que no tengo un cuerpo de esos delgados a los que todo le queda bien.
Y es que, a ver, si a mí el biquini y la ropa me dura la tira de años porque me mantengo en un peso estable ¿cómo puede ser que cada vez necesite tallas más grandes? Cada vez veo más X en las tallas de la ropa. Para mí que cada vez hacen las tallas más pequeñas y les ponen más X. De verdad.
No soy una mujer menuda, eso es cierto. Cuando era pequeña mi madre me decía que tenía los huesos anchos, y por su puesto los sigo teniendo anchos. Soy una pieza de mujer, lo he asumido y aunque me ha costado acepto que mi cuerpo da más la sensación de que sirve para proteger a los demás en vez de que necesite protección, no sé si me explico (pero yo me entiendo, que es lo que cuenta).
Pues bueno, el caso es que empiezo a mirar por los más baratos y voy subiendo hasta que encuentro algo que me gusta, me lo pruebo y si me gusta como me queda ya está. Me da igual que lleve rallas, lunares, estampados o que sean de un color.
Pues bueno, al final en una hora estaba todo hecho, y eso que me tenía que desplazar a la ciudad de al lado. Hasta me gusta el dibujo y los colores del biquini, así que estoy más que satisfecha. Mañana a estrenarlo, y a cruzar los dedos para que me dure tanto como el otro.

viernes, 19 de julio de 2019

Morir solos

Con pocos días de diferencia he escuchado en el teledirario la noticia de que dos personas mayores han fallecido en su casa, solas.
Supongo que nadie se imagina muriendo solo, o quizás a cierta edad, viendo como es tu vida, ya te lo esperas.
No es que piense que sea normal, pero supongo que a cierta edad, si no tienes familia, o si te vales por ti mismo para vivir solo, tampoco debe de ser tan extraño. Quizás pase desde siempre pero hasta ahora no lo dijeran en las noticias.
A lo mejor todavía me queda demasiado lejos esa franja de edad en la me pare a pensar en cómo moriré, en qué circunstancias.
De momento el único futuro que me preocupa es el de mis hijos, y todavía no llego a pensar ni siquiera en cómo será cuando ya no estén en casa. El futuro más inmediato que ahora mismo me preocupa es el próximo curso, en el que mi mayor empieza el instituto y una etapa nueva de su vida.
Supongo que mientras tenemos a los hijos en casa, bajo nuestras alas, como suele decirse, toda etapa nueva para ellos lo será también para los padres. Cruzaremos los dedos y aguantaremos la respiración mientras vemos cómo se enfrentan al mundo y van abandonando poco a poco «nuestra» vida para vivir la «suya».